Ni buena ni mala, tu madre.

Llevo tiempo sin escribir en el blog y eso significa que no he tenido desde diciembre un par de horas para recogerme en mí misma, salvo en los momentos de lectura nocturna. Cuando tardas tanto luego cuesta arrancar, ¿qué explicarás, has perdido el tono, de verdad interesará a nadie leerte? En el fondo esas preguntas se desvanecen a medida que los dedos empiezan a teclear con gusto, porque por suerte, como ir en bici, no se olvida. Hoy voy a escribir sobre una frase que me conmovió de la, por sí conmovedora, película “La Habitación” (2015), basada en hechos reales. Una chica de 17 años es secuestrada por un hombre maduro que la tiene años encerrada en una caseta de jardín. La chica tiene un hijo suyo que nace y vive con ella entre 4 paredes con menos de lo mínimo aunque la madre se esfuerza, como en “La vida es bella”, en que el hijo no se dé cuenta de la realidad y consiga abstraerse e incluso ser feliz a su lado. No cuento más por si la vais a ver pero el momento que más me impactó es cuando la madre no puede estar a la altura de las circunstancias con su hijo y le dice abatida, nerviosa y entre lágrimas: “No soy una buena madre” y el niño de cinco años, con tranquilidad y con todo el amor del mundo le contesta : “Pero eres mi madre”.

Hoy se nos bombardea por todas partes, desde la escuela, la medicina, la educación, etc. con mensajes sobre todo lo que deberíamos o no hacer con nuestros hijos, de hecho nosotras mismas somos jueces de las demás madres por lo que hacen o dicen cada día. Hay blogs, foros, libros, comunidades, marcas, políticos que incesantemente nos machacan con discursos muchas veces contradictorios y manipuladores sobre lo que está y lo que no está bien. Nosotras nos reímos de los chistes mientras nos autoinculpamos de todos los errores que cometemos, todo etiquetas y clichés que muy pocas se atreven a romper. Que si dar pecho o no, que si extraescolares o no, que si rigidez y mando o que hagan lo que quieran que ¡los niños son los reyes! Que si este niño está demasiado aborregado o por el contrario ¿será hiperactivo? Que si eres una madre demasiado abnegada y te olvidas de ti o eres una pasota y solo piensas en tus cosas. Tener tres hijos me ha permitido conocer muchas madres, son muchas horas de charla con ellas en los incómodos bancos durante los partidos de fútbol, en la puerta del cole, en las cenas de mamás, en los grupos multitudinarios de wasap en los que cada una da rienda suelta a sus opiniones y la verdad es que todas hacen lo que pueden, lo que saben y lo que creen que es mejor para sus hijos. No hay manual, no hay primer ni segundo premio, ni suspensos. Cada una con sus propias circunstancias decide lo que cree será mejor y estoy segura de que lo hacen, lo hacemos bien. Y si no, rectificaremos que también se trata de aprender de los errores. A mí me cansan las ligas de mamas todolosaben, que seguro que se mueren de miedo como todas cada vez que sus hijos no responden como ellas esperaban y deben girar el timón y cambiar el rumbo 360º para enfrentarse al temporal. No queda otra así que me gustaría que no nos pusiéramos entre nosotras tantos palos en las ruedas, vivamos y  dejemos vivir y que fluya el sentido común que es el que mejor funciona junto con el amor más visceral que es el amor a nuestros hijos.

Mi pediatra un día que iba yo sufriendo con mi hija de pocos meses porque no comía casi nada me dijo: Jasmín, no sufras tanto, deja que el sentido de madre te guíe y lo harás bien, no te preocupes que lo harás bien. Me acuerdo de él muy a menudo y me tranquiliza.

Gracias y buenos días,

Jasmín