Tierra trágame

Anécdotas ocurridas en una semana. Verdad verdadera.

Primera situación:

Estamos por la Diagonal dentro de un taxi, de vuelta de cliente, conducido por una versión femenina del taxista de «Mujeres al borde de un ataque de nervios» con cara de Chus Lampreave y pelo oxigenado. Bien de rosa y de pongos por todas partes. Veo un peluche en el salpicadero que es un pulpo, también rosa, de tamaño considerable.

Yo: Ahí mira, si llevas un pulpo en el taxi ¡qué gracia!

De repente sale una voz de no sabemos dónde, aguda y de chiste que dice: Cariño te quiero mucho.

Yo: ¡Anda, si el pulpo habla!

La taxista: No, era mi marido por el móvil.

(Tierra trágame.)

Segunda situación:

Estoy en Orange de las Glorias haciendo una consulta a un chico joven y amable cubierto de tattos. Descubro uno gigante en su antebrazo.

Yo: Anda, ¡la huella de un primate! Yo también soy fan de los primates y …

Chico: No, es el pie de mi sobrino.

(Tierra trágame.)

Si sigo así quizá podría plantearme ser monologuista. ¿O será la edad?

¿A ti también te pasan estas cosas?

«Capsulitis»

Hoy en día todo viene en cápsulas: los programas de estudios, los menús, el café, las infusiones, los perfumes, los licores, los fines de semana, las camisetas, las habitaciones de hotel, los viajes al espacio, las series de Netflix y hasta el amor.

Que sea formato mini, en sí no es el problema, incluso es estéticamente agradecido y denota cierta falta de pretensiones, pero sospecho por los tiempos que corren, que va más allá de lo formal y tiene que ver con la falta de consistencia, de valores, de perdurar, de comprometerse, incluso con la falta de calidad. Hoy todo lo tienes en un clik por Amazon o por Glovo, si además es pequeño, será más barato ¿no? Y más fácil, y más rápido, y más condensado, y más… Pim pam fuego como en Instagram stories.

Ahora han llegado las cartas encapsuladas para los que no quieran dar rodeos, no sepan explicarse, necesiten resumir, quieran evitar faltas de ortografía o se hayan acostumbrado demasiado a hablar con emoticonos. ¡Peligro! Quizás cuando abras y leas estas carticas se autodestruyan como las notas del Inspector Gadget ante un “lo siento” o un “te dejo” (más o menos lo que recibió la Campos de parte de Bigote Arrocet) o “estás suspendida” o “riega las plantas”. Con mucha suerte habrá algún denostado “¿Hablamos?”

Si el WhatsApp mató la conversación. ¿Qué pasará con las cápsulas? Con lo bonito que era escribir cartas y más aún recibirlas.

Una de dos: o lees o tragas.

Dicen que se nota a la legua los que viajan y los que leen. A simple vista o con una pequeña conversación. Suelen (digo suelen porque otra de las cosas que se aprende leyendo es a no generalizar) suelen no adoctrinar, no vociferar, no escupir tuits llenos de bilis, no comerse con patatas lo que les dicen las fake news y las medio fake news y no vestirse fácilmente con eslogans.

No hablo de leer la prensa escrita, al menos únicamente, hablo de leer a pensadores, humoristas, filósofas, románticos, nihilistas, cínicos y punkis feministas. Hablo de leer y devorar páginas llenas de palabras y pensamientos que chocarán con los tuyos como un espejo que devuelve tu idéntica imagen o una totalmente deformada que anidaba en silencio. Hablo de esos libros con los que te enfadarás, que te engancharán más que Instagram o esa serie de Netflix o que decepcionarán tus increíbles expectativas. Hablo de clásicos y de recién salidos del horno, de libros recomendados y de libros que siguen la cadena de los libros prestados.

Hoy y siempre, o lees o tragas todo lo que te echen desde cualquier medio, sobre todo con el polvorín de las redes sociales. Y no solo eso, sin darte cuenta te puedes encontrar repitiendo como una cotorrita y difundiendo a la velocidad de la luz sin plantearte si aquello es lo que realmente piensas, o lo que es peor, si es cierto o tiene sentido.

Como decía el escritor y dramatrugo francés Jules Renard:

«Cuanto más se lee, menos se imita.»

Opino que leer ya no es solo un placer, es un deber. Además si tú lees, tus hijos leen.

P.D. Dos lectoras felicianas hemos creado The Parlament Club, un club de lectura para compartir, opinar, debatir y dar alas a las ideas que surgen a través de los libros y tocan nuestras realidades.


Me tienes cantando

Nos faltan canciones para este mundo. Se asoma la Navidad por todas las esquinas con su terrible espumillón. Nuestros dirigentes no se ocupan de lo importante. El mundo se deshiela ardiendo. Cambiamos almas por likes. Pero estoy aprendiendo a decodificar mis sueños. No seré amante de los pasteles ni conseguiré ver el traje del emperador pero me tienes cantando.

 

And Romeo wanted Juliette and Juliette wanted Romeo

«And something flickered for a minute and then it vanished and was gone.»

Esta mañana, como cada sábado y domingo a las 8:30h, después de pasear a los perros, me dispongo a hacer el desayuno. Tengo sueño pues mis dos encantadores canes no entienden bien el concepto fin de semana, así que madrugo igual. No importa, porque hace dos semanas que Alexa, el gran artilugio inteligente de Amazon, vino a vivir a casa y me alegra los momentos en la cocina. Me obedece como nadie de la familia y además me dice si lloverá, si soy guapa (miente muy bien) y, de vez en cuando, me pone la canción que le pido.

– Alexa, pon «Romeo and Juliette» de Lou Reed.

He de decir que es más rebelde de lo que pensaba y hoy ha decidido que por sus santos decibelios la canción de 1980 «Romeo and Juliet» de Dire Straits era mejor opción que la de 1989 de mi querido Lou. Bueno, Alexa, vale, aceptamos pulpo pero ese puntito underground macarrilla neoyorkino, el cuarteto británico no lo tienen, eso no me lo negarás. Alexa no ha respondido nada porque no he dicho previamente “Alexa” antes de hablarle y si no te diriges a ella, como que pasa de ti. En fin, mientras hacía cinco baguettes de pantomaca, Mark knopfler ronroneaba eso tan bonito de “And I dreamed your dream for you and now your dream is real” y mira, como que me ha vuelto a conquistar. Diría que hoy hasta hubiera seducido al mismísimo autor de la  tragedia de 1597, William Shakespeare.

La canción de los Dire Straits va de una relación que se rompe porque “The time wasn’t right” pero él, Romeo, sigue enamorado. Parece ser que el propio Knopfler se inspiró en su relación fallida con Holly Vincent, de la banda “Holly and the Italians”. Por cierto, años después, en 2007 los resultones «The Killers» hicieron una magnífica versión, y aunque el guapísimo Brandon Flowers confesó que no eran muy forofos de los Dire Straits, sí de la brillante melodía de esta canción.

Y pensando en escribir algo sobre todo esto en mi blog, de repente va y caigo en lo que realmente ha ocurrido esta mañana. Alexa, resulta que yo te he pedido “Romeo and Juliette” y, como dijo Lou Reed en una entrevista a Rolling Stone, la gente no entendimos tu canción, pues no es una canción de amor llamada “Romeo and Juliette”, sino que es “Romeo had Juliette” porque tuvieron solo un encuentro «digamos físico» y poco más. Ay Lou, ¡mira que eras wildside y cómo se te echa de menos!

Tendré que fijarme más en la letra:

“Inside his pants he hides a mop to clean the mess that he has dropped into the life of lithesome Juliette Bellque

“Dentro de sus pantalones esconde un trapo para limpiar el desastre que ha dejado caer en la vida de la ágil Julieta Bell”.

– Alexa, hoy has ganado la batalla. Pero mañana más.

 

 

 

 

Cada persona es una ciudad.

A veces relaciono a las personas con ciudades. Tengo una amiga que me recuerda a Copenhagen, ella lo sabe, es moderna, abierta, con la cabeza muy bien amueblada y muy expeditiva. Otra es más como Kioto misteriosa, tranquila y muy poética. Un compañero es como Hamburgo: artista, carismático, culto, con pinta de marinero trasnochado; su novia Rosa sería Portland: poderosa, inteligente, eco-friendly….Yo a veces me quiero ver como New York, viva, despierta y rápida, no time for gossipings ni bullshits, soñar, crear y avanzar, aunque cuando me quedo sin energía, en realidad me siento como Nunavut donde en invierno pueden llegar a estar 30 días seguidos a oscuras. Luego está mi amiga Verona, pasional y romántica de las de antes ….conozco a un Sevilla de los pies a la cabeza. Y la más divertida de todas, mi amiga que vive en Londres pero sería Las Vegas; y luego el que estudió conmigo y ahora vive en Madrid, que aunque le pegue Madrid, es muchísimo más Berlín, ahhhh ich liebe Berlin! Und Barcelona auch!

Barcelona

Detrás de cada detalle se esconde una historia

Así comienza la historia de Mademoiselle Coline como una aventura y un sueño hecho realidad, el de Marta Puig, que vive a caballo entre París y Barcelona y que desde pequeña siente una fuerte admiración y atracción por la belleza de los detalles: del marco de una puerta modernista, de una farola parisina, de un tocado de novia, de una escalera señorial, de un botón antiguo… Todo va tomando forma en su cabeza hasta que un día decide crear su propia colección de joyas artesanales con elementos de épocas pasadas.

 

 

 

 

Una delicadeza y un amor por lo que hace que queda plasmado en cada pieza.

La inspiración proviene de los efervescentes años 20 parisinos donde la intelectualidad hizo eclosión en forma de diferentes artes. Cada joya nos invita a soñar ya que conviven elementos de otras épocas rescatados con esmero y retrabajados en armonía con los gustos actuales.

 

 

 

 

 

Mademoiselle Coline es el nombre de una mujer francesa imaginaria pero bien podría haber sido la propia autora en los felices años 20 parisinos. El pasado y el presente, los sueños y la realidad, la conciencia y la pasión están conectadas en los artistas y muy a menudo dan los mejores frutos. Esta es una buena muestra.

 

 

 

 

 

Todo lo que se concibe con amor tiene sentido. Y te acaba enamorando.

 

Un par de consejos para ser más feliz

 

Y digo yo que la mejor manera de combatir la astenia primaveral, la desidia y el critiqueo es proyectando tus energías en algo que te llene y te entusiasme. Ahí van un par de  consejos:

  1. Leer mucho mucho (cura, forma y entretiene). Títulos recomendados de este mes:
  • Qué vas a a hacer con el resto de tu vida. Laura Ferrero
  • Agua Salada. Charles Simmons.
  • Las Mitford. Cartas entre seis hermanas. Charlotte Mosley
  • Apegos feroces. Vivian Gornick
  • Éramos unos niños. Patti Smith.
  1. Tener un proyecto propio que te ocupe la mente y el corazón, sea lo que sea, que te apasione, que sea tu leitmotiv, tu semillita en este mundo…

El mío se llama www.istillmiss.com y apela a la nostalgia, a expresar y compartir cada uno en forma de camiseta o de lo que prefieras todo lo que aún echas de menos. Ayer me hicieron una pseudo entrevista en la radio 🙂

 

Buen fin de semana y te aseguro que las dos cosas funcionan para ser más feliz y no mirar tanto lo que hace o deja de hacer el vecino. Por cierto, me he olvidado de mencionar que bailar también va genial (delante o detrás de la cámara del móvil), pero eso ya lo sabías, ¿no?

Jazz

Como en La casa de la Pradera.

Cantan, las oigo, cada mañana. Deben ser las cotorritas de Barcelona, esas que han traído polémica porque se han miltiplicado de un tiempo para aquí. Impertérritas al mar humor de la gente en enero, a las ganas de saber si Puigdemont finalmente volverá y en calidad de qué, ajenas al sueldo que cada vez nos cunde menos y al fríocalor que nos trastoca. Cantan y las oigo cada mañana ¡un lujo de despertador entre amazónico y bucólico! Como decía la científica Jennifer Ackerman, ”los pájaros recuerdan piensan, sienten, hacen regalos y aman” y a mí me regalan unas mañanas alentadoras, será que soy muy pajarera. Digamos que como si estuviera en la mismísima Casa de la Pradera y no en el centro de Barcelona.

Que tengáis un buen día.

 

Barcelona 07 07 2017 Cotorras en el Parc de la Ciutadella Foto Ferran Nadeu