¿Fumar o escribir?

Casi tres meses sin escribir en mi blog. Vale muy bien, las vacaciones por en medio justifican en parte la ausencia, pero no. La verdadera razón ha sido el adiós al tabaco. Una decisión largamente buscada pero hasta ahora difícilmente viable. Mi relación con el tabaco venía de lejos pues empecé con 17 y aunque nunca he sido fumadora de un paquete diario, reconozco que estaba muy enganchada. Los últimos dos años se reducían a 6 cigarros de 22 h a 01 cada noche, de día ni uno. Rituales que se repetían hasta la saciedad convirtiéndose en normas cotidianas sagradas. Acostar a los niños, picar alguna cosa, llamar a mi madre, a mi hermana, a Anna u  otra amiga mientras mi marido se rendía a la película de turno, encerrarse en mi estudio deseosa de comenzar MI MOMENTO: cigarro, ordenador, cigarro, blog, libro, charla, cigarro, mail, instagram, cigarro, cigarro ummmm. Símbolo de libertad, de rebeldía, de rock and roll, de fiesta, de intelectual, de romántica muerte lenta, de noche abrázame, de qué bonito Mercat Galvany a la luz de la luna….

Y como somos personas de costumbres, hasta hoy no he podido volver a abrir el ordenador de noche, en mi estudio, sin mis queridos pitillos. ¡Qué burra haber enganchado el tabaco a las letras! Sin ellos no podía, era indisociable el blog y el humo trepando por mis dedos mientras escribía nerviosa unas frases al amparo de la noche…imposible. Pero hoy lo he conseguido, hoy parece que controlo. Hoy escribir se ha hecho más poderoso que fumar y de momento ha vencido la voluntad. Pero no pienso bajar la guardia pues la tentación conoce muy bien nuestras flaquezas.

Por cierto, me alegro de veros de nuevo.