¿Para qué sirve Twitter?

El otro día experimenté la sensación de ser retuiteada 114 veces y fue muy marciano. Una especie de efervescencia y de emoción se apoderó de mí durante más de media hora, el ritmo era frenético. Está claro que el primer empujón lo dio el retuit de @tololliteras con 3.263 followers y el segundo y definitivo el de @kurioso con más de 88.240 followers. Yo había compartido una buena información vía @SoLoMoEs, una gráfica para la prevención de accidentes en el hogar con dosis de creatividad, cuidado diseño gráfico y componente sensible hacia los niños.

Constaté varias cosas:

1. Twitter se ha vuelto muy visual: one shot straight to the point. Inmediatez, contundencia y sentimiento.

2. Muchos retuits no se convierten en muchos seguidores, de hecho tuve solo dos más.

3. No pasa nada. Nada de nada. Se viraliza en tiempo récord y ya está. No eres mejor ni peor, ni más lista ni más tonta. Gustó y se compartió.

Y a raíz de este anécdota me puse a pensar en lo que a mí me da Twitter, de qué me sirve y la verdad es que me ha dado muchas alegrías y las quiero enumerar por si también os han pasado y estáis de acuerdo conmigo:

1. Me ayuda a estar al día, al segundo con las noticias que me interesan: política, creatividad, marketing, redes sociales, tecnología, diseño y mis amigos e inspiradores.

2. Me ha acercado a gente que había perdido la pista. Un ejemplo: con motivo de la noche mágica de la Casa Batlló hice un tuit con un trozo de vídeo del speach de Buenafuente desde el balcón y éste me retuiteó con lo que un compañero de la facultad de periodismo pudo contactar conmigo. Fue muy chulo.

3. Hace tres años un cliente que no quería pagar mis servicios de freelance al final lo hizo al tercer tuit en que “suavemente” le mencionaba y además me retuiteó otra proveedora impagada del mismo cliente y alguna amiga. Estuvo bien, se hizo justicia.

4. Diversión: nunca he disfrutado tanto de la televisión como desde que la veo junto con el timeline de Twitter: Eurovisión, debates políticos, series chapuceras, etc. en las que los perfiles en clave de humor que se crean consiguen convertir la experiencia off/online en una auténtica fiesta (el último ejemplo @senyoraUpyd )

5. Compartir, pero a lo grande. No es lo mismo colgar el post del blog, tus fotos o las noticias que crees que merecen atención en Facebook o Instagram que en Twitter. Para mí Facebook es la piscina de los apartamentos con los amigos y vecinos, instagram es la piscina del club (más gente) y Twitter es directamente la playa donde puedes lanzar mensajes en una botella y que milagrosamente esa botella llegue hasta el mismísimo Obama. La teoría de los seis grados reducida a pocos retuits o incluso a un tuit si mencionas directamente a la persona y tienes la suerte de que te lea y te responda (que también me ha pasado).

En fin, que estoy encantada con esta revolución de las redes sociales que me ha tocado vivir. Entiendo que como en todo, depende del uso que se haga y siempre aparecen perversiones de todas las novedades, pero considero que ha significado una democratización de la comunicación para todos. No todo vale ni todo lo que se dice es cierto pero si filtras tus intereses, revisas las fuentes y confías en las personas que te aportan lo que tú quieres, es una fuente increíble de información, diversión y compañerismo.

Para mí Twitter es mi periódico viviente. Mi diario ilustrado es por supuesto mi querido Instagram en el que me permito ser más gamberra.

Nos vemos ahora en el TL.

@jasminrovira

(Por cierto, me ha salido escribir de un tirón el post en castellano pero cap problema! ya lo traduciré al catalán)

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