Están riendo, refrescándose y jugando en una piscina, morenos y guapos. Y felices. Hoy he visto en Instagram esta foto de Romy Schneider con su hijo y me ha dado un escalofrío. Me he acordado de lo que me había contado mi madre sobre las desgracias de esta maravillosa actriz, en concreto la muerte a los 14 años de su hijo David atravesado por la verja de su casa. Piel de gallina me producen desde entonces las fotos y las películas de Romy, su frágil sonrisa, sus rasgados ojos claros, su idealizada encarnación de Sissi,  sus idas y venidas con Alain Delon, la sombra trágica acechándola en vida y su autodestructivo final a los 43 años.

Le podrían haber hecho esas estúpidas preguntas que hacen ahora algunas revistas digitales molonas a las celebrities: ¿Prefieres ser famosa o inteligente? ¿Prefieres ser rica o feliz? Seguramente lo único que hubiera escogido por encima de todo es que la vida no se llevara así a su hijo, seguramente sus varios divorcios, sus problemas con el alcohol, su permanente insomnio y el impenitente avance de edad como actriz para seguir haciendo películas le hubiera resbalado del todo. Por eso hoy al ver esta foto colgada en Instagram me he estremecido, porque hay algo crudo que nos une a todas las madres del mundo.

http://es.wikipedia.org/wiki/Romy_Schneider

 

Publicado por maresdebarcelona

Licenciada en periodismo, creativa publicitaria y fundadora de www.istillmiss.com animalista, feminista, pacifista y madre de 3 fuentes de inspiración constante: Bruna, Mauro y Jorge.

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6 comentarios

  1. Me ha encantado este entrañable recuerdo sobre la vida de Romy. El vídeo es impactante.
    Un saludo.

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