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Tierra trágame

Anécdotas ocurridas en una semana. Verdad verdadera.

Primera situación:

Estamos por la Diagonal dentro de un taxi, de vuelta de cliente, conducido por una versión femenina del taxista de «Mujeres al borde de un ataque de nervios» con cara de Chus Lampreave y pelo oxigenado. Bien de rosa y de pongos por todas partes. Veo un peluche en el salpicadero que es un pulpo, también rosa, de tamaño considerable.

Yo: Ahí mira, si llevas un pulpo en el taxi ¡qué gracia!

De repente sale una voz de no sabemos dónde, aguda y de chiste que dice: Cariño te quiero mucho.

Yo: ¡Anda, si el pulpo habla!

La taxista: No, era mi marido por el móvil.

(Tierra trágame.)

Segunda situación:

Estoy en Orange de las Glorias haciendo una consulta a un chico joven y amable cubierto de tattos. Descubro uno gigante en su antebrazo.

Yo: Anda, ¡la huella de un primate! Yo también soy fan de los primates y …

Chico: No, es el pie de mi sobrino.

(Tierra trágame.)

Si sigo así quizá podría plantearme ser monologuista. ¿O será la edad?

¿A ti también te pasan estas cosas?

Arriba el humor del padre progresista: siempre resolviendo la contradicción entre lo que piensa y lo que siente.

Hace unos días mi amigo Jaume me descubrió por las redes algo tan divertido como una parodia exagerada de lo que debería ser un padre “progresista” y liberal a lo argentino que me ha dado no pocos buenos momentos y querría compartirlo en este blog ya que creo que el humor, al igual que el arte y por supuesto el amor, nos salvarán siempre de los problemas cotidianos.
Está claro que echa mano de los tópicos universales y especialmente argentinos (como la psiquiatría) pero no importa porque, si os entretenéis a ver varios capítulos, estoy segura de que en alguno podréis sentiros un poco identificados o como mínimo os partiréis de risa: desde la madre liberal y “abiertísima de mente” a la hija que acaba de echarse novio o el hijo que… bueno… mejor lo veis vosotros mismos.
Como reza la presentación de cada capítulo, “las cosas cambian. Somos más libres, somos más modernos y nuestras mentes están más abiertas . Y si no, preguntémosle a este esposo y jefe de familia.”
Lo más interesante es la contradicción que cada situación le plantea: ¿debe decir lo que piensa y que le tilden de clásico, antiguo, carca, castrista o por el contrario debería adoptar una actitud abierta, comprensiva y tolerante para que la familia y los amigos lo acepten mejor? ¿Tenemos todos una salita donde desfogarnos ante situaciones que se nos escapan?
Mi más sincera admiración al recién conocido Peter Capusotto, actor y humorista que lleva muchos años divirtiendo y cuyos sketches me parecen hilarantes. Para mí es el Roberto Benigni argentino, ¿verdad que se le parece?

https://www.youtube.com/watch?v=3bGE22CvGfs
http://www.petercapusotto.tv/