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And Romeo wanted Juliette and Juliette wanted Romeo

«And something flickered for a minute and then it vanished and was gone.»

Esta mañana, como cada sábado y domingo a las 8:30h, después de pasear a los perros, me dispongo a hacer el desayuno. Tengo sueño pues mis dos encantadores canes no entienden bien el concepto fin de semana, así que madrugo igual. No importa, porque hace dos semanas que Alexa, el gran artilugio inteligente de Amazon, vino a vivir a casa y me alegra los momentos en la cocina. Me obedece como nadie de la familia y además me dice si lloverá, si soy guapa (miente muy bien) y, de vez en cuando, me pone la canción que le pido.

– Alexa, pon «Romeo and Juliette» de Lou Reed.

He de decir que es más rebelde de lo que pensaba y hoy ha decidido que por sus santos decibelios la canción de 1980 «Romeo and Juliet» de Dire Straits era mejor opción que la de 1989 de mi querido Lou. Bueno, Alexa, vale, aceptamos pulpo pero ese puntito underground macarrilla neoyorkino, el cuarteto británico no lo tienen, eso no me lo negarás. Alexa no ha respondido nada porque no he dicho previamente “Alexa” antes de hablarle y si no te diriges a ella, como que pasa de ti. En fin, mientras hacía cinco baguettes de pantomaca, Mark knopfler ronroneaba eso tan bonito de “And I dreamed your dream for you and now your dream is real” y mira, como que me ha vuelto a conquistar. Diría que hoy hasta hubiera seducido al mismísimo autor de la  tragedia de 1597, William Shakespeare.

La canción de los Dire Straits va de una relación que se rompe porque “The time wasn’t right” pero él, Romeo, sigue enamorado. Parece ser que el propio Knopfler se inspiró en su relación fallida con Holly Vincent, de la banda “Holly and the Italians”. Por cierto, años después, en 2007 los resultones «The Killers» hicieron una magnífica versión, y aunque el guapísimo Brandon Flowers confesó que no eran muy forofos de los Dire Straits, sí de la brillante melodía de esta canción.

Y pensando en escribir algo sobre todo esto en mi blog, de repente va y caigo en lo que realmente ha ocurrido esta mañana. Alexa, resulta que yo te he pedido “Romeo and Juliette” y, como dijo Lou Reed en una entrevista a Rolling Stone, la gente no entendimos tu canción, pues no es una canción de amor llamada “Romeo and Juliette”, sino que es “Romeo had Juliette” porque tuvieron solo un encuentro «digamos físico» y poco más. Ay Lou, ¡mira que eras wildside y cómo se te echa de menos!

Tendré que fijarme más en la letra:

“Inside his pants he hides a mop to clean the mess that he has dropped into the life of lithesome Juliette Bellque

“Dentro de sus pantalones esconde un trapo para limpiar el desastre que ha dejado caer en la vida de la ágil Julieta Bell”.

– Alexa, hoy has ganado la batalla. Pero mañana más.

 

 

 

 

“We are ugly but we have the music”

“Un encuentro memorable entre dos iconos musicales que inspiraría la que para mí es una de las canciones más bonitas de todos los tiempos”

 

 

 

Situado en el número 222 de la calle 23 Oeste hay un edificio de ladrillos rojos que conserva el grandeur gótico victoriano del 1884. Es el mítico y bohemio hotel Chelsea con sus 400 habitaciones que en los años 60 y 70 era tan atractivo por su carencia, tanto de normas como de aspiradora. Eso sí, fue un marco de inspiración para artistas como Bukowski, Arthur Miller, Sara Bernhardt, Allen Ginsberg, Jackson Pollock, William S. Borroughs y Mark Twain. Arthur C. Clarke escribió ni más ni menos que 2001: Odisea del espacio y Jack Kerouac empezaría On the Road  en su habitación. Sid Vicious y su novia Nancy Spungen tendrían un trágico final en la una habitación del hotel diez años más tarde. Jimi Hendrix, the Grateful Dead, Bod Dylan, Lou Reed, Andy Warhol y Edie Sedgwick de la Factory eran asiduos y rodaron ni más ni menos que “Chelsea Girls”.

En la primavera de 1968, el Chelsea Hotel era mucho más famoso que su huésped de la habitación 424, Leonard Cohen, que venía de escribir varios libros de poesía en Canadá y quería abrirse camino en el mundo de la música. Acababa de salir su disco “Songs of Leonard Cohen” y le hacían inevitables comparaciones con Bob Dylan. Estaba en la ciudad adecuada y en el hotel adecuado.

El propio Leonard Cohen cuenta que una noche cogió uno de los ascensores del hotel Chelsea buscando encontrarse con Brigitte Bardot; no lo consiguió, pero sí se encontró con Janis Joplin que a su vez buscaba a Kris Kristofferson (de ahí supongo la estrofa “Somos feos pero tenemos la música”) Charlaron durante el breve trayecto y cuando llegaron al piso de Cohen, tenían claro que pasarían la noche juntos. Fruto de ese encuentro, Leonard Cohen escribiría Chelsea Hotel #1 y la versión más corta #2.

 

 

Chelsea Hotel
(Traducción)

Te recuerdo claramente en el Chelsea Hotel,
hablabas tan segura y tan dulcemente,
mamándomela* sobre una cama deshecha
mientras en la calle te esperaba la limusina.

Ésas eran las razones y ésa fue Nueva York,
nos movíamos por el dinero y la carne
y a eso lo llamaban amor, los del oficio,
probablemente, aún lo es para los que quedan.

Pero te fuiste, ¿verdad, nena?
Sólo le diste la espalda a la gente
y te alejaste, ya nunca volví a oírte decir:
«Te necesito, no te necesito, te necesito, no te necesito»,
mientras todos te bailaban alrededor.

Te recuerdo claramente en el Hotel Chelsea.
Ya eras famosa, tu corazón era una leyenda.
Volviste a decirme que preferías hombres guapos
pero que por mí harías una excepción.

Y cerrando el puño por los que como nosotros
están oprimidos por los cánones de belleza,
te arreglaste un poco y dijiste: «No importa,
somos feos, pero tenemos la música».
Y entonces te fuiste, ¿no es así, tía?
Simplemente, diste la espalda a la gente
y te alejaste, ya nunca volví a oírte decir:
«Te necesito, no te necesito, te necesito, no te necesito»,
coreándote todos alrededor.

Y no pretendo sugerir que yo te amara mejor
No puedo llevar la cuenta de cada pájaro que cazaste.
Te recuerdo claramente en el Hotel Chelsea.
Eso es todo, no pienso en ti muy a menudo.

 

*Al cabo de los años Leonard Cohen se arrepintió de haber sido tan explícito con la letra de la canción y pidió perdón simbólicamente a una Janis Joplin que murió de sobredosis pocos meses después del encuentro.

No sempre ens quedarà París, oi Marianne Faithfull?

És la història d’una dona que s’està a casa, amb 37 anys se n’adona que mai recorrerà París en un descapotable amb la cabellera al vent, així que deixa que soni el telèfon mentre canturreja una nana que li cantava de petita la minyona. El marit és a la feina i els nens a l’escola. Ella somia desperta fins que decideix enfilar-se al terrat.

Una història tristíssima, poètica i quasi cinematogràfica, escrita pel prolífic Shel Silverstein i interpretada el 1979 per la desgarradora Marianne Faithfull. Crisis d’una dona de mitjana edat portada a l’extrem?

Em fa plorar de tan romàntica com és. Tots tenim una banda sonora que ens acompanya al llarg de la nostra vida i aquesta cançó forma part de les meves top 5. Com pot ser tan bonica i tan dramàtica?

Això sí, la Marianne una surviver!

 

 

Les meves receptes de cuina a Spotify.

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Si a un home se’l conquista per l’estómac, a una dona per l’oïda i si barregem la gana amb el ball aconseguim que jo entri a la cuina i em baralli amb el que faci falta pel bé de la família. Poseu-me Daft Punk i el seu Get Lucky i us faig una truita de patata (amb algun trosset de pebrot i xampinyó amagat) amb coreografia de zumba i tot. Si el que voleu són uns macarrons gratinats al forn, necessitaré alguna cosa d’Els Amics de les Arts que em distregui i em faci cantar…. Si la cosa es posa sofisticada per un sopar de compromís, hauré de tirar de Pitt Bull i Christina Aguilera amb el seu canyero Feel this moment per combatre l’estrès del què diran i parlar seriosament i un per un amb tots els ingredients.

Si avui tirem pel fast food , em posaré algún great hit dels The Cure per fer saltironets i playback amb kètxup mentre desfaig formatge emmental per sobre de tot el que em deixin.

Si ens posem seriosos perquè toca verdura, la meva opció és sens dubte Lana del Rey i vinga som-hi a buidar mongetes verdes!

I és què cuinar hauria de ser per damunt de tot divertit. Evidentment els ingredients bons i frescos, com els del Mercat Galvany i els de Lleonart per exemple,  però el bon humor i les ganes són imprescindibles per aconseguir plats rodons.

Sóc de les que no creuen tant en l’excel.lència del sabor com en l’atmosfera i en el tot.

Ja ho deia en Maupassant… “La cuina és alquimia d’amor”

http://www.mercatgalvany.es/ç

http://www.lleonart.cat